Disfrutar de los paisajes naturales que tenemos a nuestro alrededor mientras nos ejercitamos puede ser una gran motivación para seguir con nuestros objetivos, ya que convertimos una actividad física en un acto divertido y beneficioso.

El senderismo combina deporte y naturaleza. Cuerpo y mente unidos de nuevo; acompañados por los sentidos en las rutas marcadas a través de recodos en los montes.

Este deporte nos ofrece una buena oportunidad para trabajar el tren inferior, pues  los músculos de las piernas se ven involucrados en la mayoría de movimientos.

El campo o la montaña, repletos de accidentes geográficos, complican el desarrollo de la actividad, poniendo a trabajar a los músculos. También los abdominales soportan parte de la presión, como brazos y demás músculos de la zona superior del cuerpo.

La continua movilidad,  ejercicio aeróbico, desencadenará en nuestro organismo un proceso de quema de energía que activará nuestra circulación sanguínea, y con ello el funcionamiento del aparato respiratorio y cardiaco. En plena naturaleza, las concentraciones de oxígeno son máximas, mejorando así el aporte que el organismo necesita y la salud de los pulmones.

La práctica de un deporte en un marco diferente es una óptima vía de escape de la rutina, de la ciudad y del gimnasio. El contacto con el medio natural nos facilitará relajarnos y desconectar de las obligaciones.

Estas experiencias siempre suponen un deleite para los sentidos.

Salir al campo no sólo nos da beneficios físicos, sino también psíquicos.